Una Familia Ideal: Los Ruiz Mateos, sus andanzas y sus presuntas estafas

joaquin yvancos caso ruiz mateosJosé María Ruiz-Mateos fue uno de los hombres más famosos de España en la década de los años 80. Con su conglomerado empresarial llamado Rumasa y la expropiación sufrida por el gobierno socialista presidido por Felipe González. Ruiz-Mateos comenzó una particular lucha por recuperar lo que un día fue suyo con la ayuda, entre otros, de Joaquín Yvancos. Una lucha que tuvo de todo, puñetazos y disfraces incluidos, y que desde Yvancos Abogados cuentan con todo tipo de detalles.

‘Una familia ideal: Los Ruiz Mateos, sus andanzas y presuntas estafas’ explica y resume el camino de José María Ruiz Mateos desde el comienzo de su batalla contra el gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) tras la expropiación Rumasa hasta prácticamente los últimos días del empresario. Sin duda, un camino lleno de obstáculos, retos, enfrentamientos, luchas… Hasta historias de desamor que muestran la cara más desconocida no solo de Ruiz Mateos, sino también la de sus hijos.

José María Ruiz Mateos era una persona diferente al resto en todo. Su visión para los negocios y para encontrar oportunidades de mercado lo convertía en un auténtico hombre de éxito. Apenas gastaba o realizaba inversiones iniciales para comprar empresas, sino que aprovechaba las deudas de los dueños para rehipotecar y así conseguir implantar sus métodos de trabajo. Después de saborear el éxito empresarial exportando vino a Inglaterra, Ruiz Mateos comenzó su dominio empresarial en España fundando el conglomerado de empresas Rumasa (Ruiz Mateos Sociedad Anónima). Su éxito no se hizo esperar.

Rumasa empezó a crecer de manera exponencial superando las 200 empresas y los 65.000 empleados. El éxito era total. Hoteles, producción vinícola, empresas de productos de lujo (Loewe), entidades bancarias, las míticas Galerías Preciados… Además, la cercanía de Ruiz Mateos con las empresas que adquiría era total. Los trabajadores recibían las palabras del empresario con una tranquilidad espectacular sabiendo que todos estarían al corriente de pago y, salvo dificultades máximas, seguirían en sus puestos de trabajo. Pero la burbuja Rumasa explotó.

Relación entre Joaquín Yvancos y la familia Ruiz Mateos

Un 23 de febrero, concretamente en 1983, el Gobierno de España que por aquel entonces presidía Felipe González tomó la decisión de expropiar Rumasa. Las razones de esa expropiación tenían que ver con la deuda que tenía el holding tanto con la Seguridad Social como con Hacienda y algunas operaciones oscuras realizadas con bancos que no fortalecían la solvencia del grupo, además de la obstrucción a las actividades económicas e inspectoras del Banco de España. A partir de ese momento comienza una serie de historias que Joaquín Yvancos, abogado y sobre todo mano derecha del empresario, relata en ‘Una familia ideal: Los Ruíz Mateos, sus andanzas y sus presuntas estafas’.

Para entender la relación entre Joaquín Yvancos y José María Ruiz Mateos hay que situar Londres en el mapa. Una vez ocurrió la expropiación de Rumasa por parte del gobierno socialista, pocos días después de la fecha anteriormente comentada, Ruiz Mateos decidió huir a Londres. Así, el empresario lograría evitar la fuerza de la justicia en los primeros días de la onda expansiva que generó la expropiación. A partir de ahí, en la capital de Inglaterra y tras una reunión casi clandestina y cuando todos habían perdido la fe en el encuentro, llegó el cónclave entre Joaquín Yvancos y Ruiz Mateos. Ahí, en la tierra de la puntualidad, el té y la lluvia, comenzó un viaje que parecería no tener fin.

La relación entre Yvancos y Ruiz Mateos pronto se convertiría en algo más que una simple relación abogado-empresario. El buen olfato de ambos permitía también cerrar negocios, compras de empresas y negocios que están más cerca de la quiebra y cierre que de la recuperación. De hecho, la confianza de Ruiz Mateos en Joaquín Yvancos llegó a ser tan alta que pasó de ser el hombre que revisaba y preparaba los contratos a ser quien tenía la última palabra en la toma de decisiones sobre la incorporación de nuevas empresas y nuevos negocios al holding de Rumasa. Eso sí, esta gran confianza depositada por el jerezano en Yvancos acabaría pasándole factura al abogado, que vería años más tarde como los hijos varones de Ruiz Mateos lo dejarían tanto a un lado que si hubiera sido por ellos ni siquiera habría vuelto a poner pies en su casa.

 

Ruiz Mateos y su visión sobre la justicia

La vida de Ruiz Mateos desde el 23 de febrero de 1983, cuando sufrió su expropiación, solo tuvo un objetivo: su particular justicia. Para él, lo ocurrido con Rumasa fue simplemente un ejercicio de fuerza del gobierno socialista buscando una víctima fuerte para que su postura fuera mayor ante la sociedad. De hecho, Ruiz Mateos siempre pensó que el Opus Dei tuvo mucho que ver en la expropiación. El empresario siempre tuvo potentes lazos con el grupo religioso aunque después de la expropiación de Rumasa señaló a los máximos dirigentes y esos lazos se vieron ampliamente afectados. Eso sí, Ruiz Mateos siguió financiando al Opus Dei. Nunca dejó de creer en la doctrina de Escrivà de Balaguer, fundador y creador de dicho grupo religioso, pese a que culpó a los altos estamentos de aquel entonces de ser piezas claves en la transmisión de cierta información comprometida al gobierno presidido por Felipe González.

Para llegar a su particular justicia, la que siempre creyó y defendió Ruiz Mateos, el camino no iba a ser fácil. Para el empresario, el objetivo principal era el de salir en prensa. Haciendo buena la frase de “si no sale en los medios no existe”, Ruiz Mateos hizo todo lo posible para que su caso estuviera siempre en los medios. Los informativos de radio y televisión y los periódicos tenían que aparecer todos los días con noticias relacionadas con Ruiz Mateos. El objetivo no era sencillo, aunque había algo que sí lo convertía en asequible. La intención no era recordar la expropiación única y exclusivamente, sino transmitir la imagen de un hombre marcado por la injusticia. Y, eso sí, daba igual la foto: entrando en prisión, manifestaciones en los departamentos de Hacienda, apariciones políticas, el Parlamento Europeo… Todo valía.

Pero no solo había que salir en prensa para recordar al hombre marcado por la injusticia. Otro de los objetivos de Ruiz Mateos era demostrar la torpeza de los hombres que habían liderado la expropiación, concretamente dos: Felipe González, presidente del Gobierno, y Miguel Boyer, ministro de Economía y Hacienda del Partido Socialista.

Los dos se convirtieron en el blanco de Ruiz Mateos y ahí, sobre todo ahí, sí que valía todo. Compra de casas cerca de las viviendas de dichas personalidades para observar los movimientos, tartas en la cara de personas cercanas e incluso una agresión que pasó a la historia de España con aquello del “que te pego, leches”. Todo valía para Ruiz Mateos en su intento de conseguir su justicia.

Aquellos saludos antes de entrar en el furgón de la Guardia Civil, aquellas ‘coincidencias’ en Hacienda con el señor Boyer, aquellos lanzamientos de tartas, aquellos míticos disfraces que le valieron para hasta suplantarse a sí mismo… Todo, cualquier cosa planeada y analizada hasta el más mínimo detalle, era válido para Ruiz Mateos. Y en todo ese camino, incluido el nacimiento de Nueva Rumasa y su posterior caída, estuvo Joaquín Yvancos a su lado.

En ‘Una familia ideal: Los Ruiz Mateos, sus andanzas y sus presuntas estafas’, Joaquín Yvancos detalla y relata todo lo vivido siendo la mano derecha y persona de confianza de Ruiz Mateos. Sin duda, un viaje lleno de historias, justicia, presión, medios de comunicación y estrategias para llamar la atención. Sin duda, un viaje que merece la pena recordar.